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Resumen

Muchas personas que acuden a terapia no son quienes causaron el daño, sino quienes lo han soportado durante años. Comprender tu historia es el primer paso para sanar.

Profundizando en el Tema

A terapia no vienen quienes más daño hacen, sino quienes cargan con el daño

por | Jun 30, 2026 | Uncategorized

Hay una frase que refleja algo que muchos terapeutas vemos en nuestra consulta y que suele tocar algo muy profundo:

“A terapia no siempre vienen quienes más daño hacen, sino quienes llevan años intentando sostener el daño que otros dejaron.”

Lo cierto es que, en numerosas ocasiones, las personas que llegan a terapia son precisamente las que más han aguantado. Hasta que no han podido más. Las que han encontrado la fuerza para romper con dinámicas relacionales disfuncionales que llevan sufriendo largo tiempo.

Mis pacientes son las personas maravillosas y fuertes que aprendieron a adaptarse, a callarse, a justificar conductas ajenas o a responsabilizarse emocionalmente de todo el mundo. Personas que llevan años sobreviviendo en dinámicas familiares, relaciones o entornos donde sus necesidades quedaron en segundo plano.

Y mientras tanto, quienes generaban ese sufrimiento ni siquiera se cuestionan, no realizan esa introspección, ese viaje necesario de autoconocimiento y sanación. Y no lo hacen porque para mirar hacia dentro hace falta algo muy difícil: conciencia, responsabilidad emocional y capacidad de reconocer el impacto que uno tiene en los demás. Y no, lamentablemente, no todo el mundo está preparado para hacerlo. Para sostener la imagen que les devolvería de si mismos el espejo.

Por eso es tan común que en terapia aparezcan personas que sienten culpa por poner límites, ansiedad por decepcionar, miedo al conflicto o una enorme necesidad de aprobación. Personas acostumbradas a cuidar tanto de los demás que olvidaron cómo cuidarse a sí mismas.

En multitud de ocasiones mis pacientes verbalizan, entre bromas, casi con culpa, con necesidad de justificarse… “No sé por qué estoy tan mal si mi vida tampoco fue para tanto, no me ocurrió nada terrible.”

Pero cuando empiezan a contar su historia, aparece una vida llena de invalidez emocional, exigencia, manipulación, silencio o heridas invisibles que llevaban años normalizadas.

Ir a terapia no significa ser débil, egoísta,  ni “el problema” de la familia. Muy al contrario. Muchas veces significa que alguien, por primera vez, decidió dejar de sostenerlo todo en soledad.

Cuando nos quitamos la venda y vemos cómo encajan las piezas del puzzle es cuando tenemos la posibilidad de sanarnos, de entender ese sufrimiento que no sabíamos de donde procedía. Y aunque duele empezar a mirar ciertas heridas, también puede ser el inicio de algo importante: dejar de sobrevivir para empezar, poco a poco, a vivir con más verdad, más calma y más espacio para uno mismo.